Aventura ecológica en Cartagena de Indias, Colombia
¡Hola, viajeros ecológicos! Esta vez mi destino es Cartagena de Indias, una ciudad caribeña que es famosa por su historia colonial, su vibrante vida nocturna y, por supuesto, su impresionante belleza natural. Pero hoy les contaré cómo fue mi experiencia aquí mientras utilizaba la EcoBonus Pass para disfrutar de una experiencia más responsable y sostenible. ¡Vamos a ello!
Día 1: Explorando la historia y el encanto de Cartagena
Mi primer día en Cartagena fue un recorrido por su famosa Ciudad Amurallada. Caminé por las callecitas empedradas, rodeado de coloridas fachadas coloniales y enormes puertas de madera. Es un lugar donde la historia se siente en el aire, pero también es un destino donde la sostenibilidad está empezando a tener un lugar más relevante.
Aproveché mi mañana para visitar el Castillo de San Felipe de Barajas, una fortaleza impresionante que data del siglo XVII. Aunque el castillo no acepta la EcoBonus Pass, me quedé pensando en cómo la ciudad está trabajando para preservar su patrimonio y sus recursos naturales a pesar del turismo masivo.
Al mediodía, después de un par de horas de exploración, decidí almorzar en un lugar que promueve la comida local y sostenible: La Cevichería. Este restaurante no solo es famoso por sus deliciosos ceviches, sino también por su compromiso con la pesca responsable. Aquí, la EcoBonus Pass fue aceptada, y pude disfrutar de un ceviche de camarones frescos mientras me sentía bien sabiendo que mi elección apoyaba prácticas de pesca responsables. ¡Una deliciosa forma de hacer turismo sostenible!
Tarde: Relax en la playa y exploración en Islas del Rosario
Después de un almuerzo sabroso y consciente, me dirigí a las Islas del Rosario, un archipiélago ubicado a solo 45 minutos en barco desde la ciudad. Este lugar es conocido por sus aguas cristalinas y su biodiversidad marina, pero también por sus esfuerzos en la conservación del medio ambiente.
Aquí, aunque no pude usar la EcoBonus Pass, pude apreciar los esfuerzos locales para proteger los corales y las especies marinas. Realicé una actividad de snorkel, disfrutando de la rica vida marina, pero siempre con la conciencia de que debemos cuidar estos ecosistemas frágiles para que futuras generaciones puedan disfrutar de ellos.
Cena en Restaurante 1621 – Un toque de lujo y sostenibilidad
La noche llegó, y decidí darme un gusto. Reservé mesa en el Restaurante 1621, que se encuentra en el corazón de la Ciudad Amurallada. Este restaurante de alta gama está comprometido con la sostenibilidad, utilizando ingredientes orgánicos y locales. Aquí, pude aprovechar un descuento del 10% con mi EcoBonus Pass, lo que hizo que la experiencia fuera aún más satisfactoria.
Me deleité con un exquisito filete de pescado local acompañado de un puré de plátano maduro, una combinación que reflejaba lo mejor de la gastronomía local, pero con un enfoque consciente en el uso de productos frescos y de proximidad. Además, el restaurante tiene una decoración única que fusiona el lujo y la naturaleza, creando el ambiente perfecto para reflexionar sobre la importancia de apoyar a los negocios que se preocupan por el entorno.
Día 2: Conociendo los barrios y apoyando el turismo local
El siguiente día decidí explorar Getsemaní, un barrio vibrante y lleno de arte, cultura y vida local. Aquí, además de conocer los murales y las pequeñas tiendas de artesanos, tuve la oportunidad de disfrutar de una merienda ecológica en una pequeña cafetería que promueve el comercio justo y la sostenibilidad. Aunque la EcoBonus Pass no se aplica en este tipo de tiendas, me hizo sentir bien ver cómo los habitantes de la ciudad están empoderando a los negocios locales que siguen principios ecológicos.
Reflexión final: Cartagena y la importancia de elegir conscientemente
Cartagena me ha dejado una profunda reflexión. Aunque es una ciudad que vive del turismo, he notado cómo los esfuerzos por mantener un equilibrio entre el desarrollo y la conservación están presentes en muchos aspectos, desde la restauración de su patrimonio hasta los restaurantes y actividades ecológicas que promueven el cuidado del medio ambiente.
El uso de la EcoBonus Pass en restaurantes comprometidos con la sostenibilidad ha sido un complemento perfecto para mi experiencia. Me permitió disfrutar de una gastronomía deliciosa mientras apoyaba prácticas responsables, algo que siempre busco en mis viajes. Además, la ciudad me ha recordado lo importante que es elegir de manera consciente y responsable en cada rincón del mundo.
Si estás buscando un destino lleno de historia, belleza natural y una creciente conciencia ecológica, Cartagena de Indias es una opción increíble. Y, por supuesto, si decides visitar, ¡no olvides llevar contigo tu EcoBonus Pass para disfrutar de descuentos y contribuir a un futuro más sostenible!
Aquí concluye mi aventura en Cartagena, pero mis viajes siguen. ¡Pronto nuevos destinos ecológicos por explorar! ¿Tienes algún destino en mente donde te gustaría que usara la EcoBonus Pass? ¡Déjame tus comentarios y sugerencias!
Día 3: Disfrutando de la gastronomía local y una experiencia ecológica única
Mi tercer día en Cartagena comenzó con un delicioso desayuno en un pequeño café local, conocido por su enfoque sostenible y sus productos orgánicos. Aquí, aunque la EcoBonus Pass no fue aceptada, pude disfrutar de una taza de café orgánico colombiano, acompañado de panes artesanales elaborados por los agricultores locales. No solo fue delicioso, sino también una forma de apoyar a la economía local y al mismo tiempo ser consciente del impacto que tiene cada elección que hacemos como turistas.
Después de disfrutar de este delicioso desayuno, decidí ir a La Boquilla, un pequeño pueblo costero conocido por sus playas vírgenes y su vibrante comunidad pesquera. Esta zona es un ejemplo perfecto de cómo el turismo puede beneficiar a las comunidades locales si se maneja de manera responsable.
Tarde: Paseo por la muralla y visita a la playa Blanca
A medida que el sol alcanzaba su punto máximo, me dirigí hacia la muralla histórica de Cartagena. Las vistas panorámicas de la ciudad desde este lugar son impresionantes y son el escenario perfecto para reflexionar sobre la historia de la ciudad y el impacto del turismo en sus entornos. Después de disfrutar de una caminata relajante por la muralla, tomé un barco hacia Playa Blanca, una de las playas más conocidas de la ciudad. Aquí, la ecología es un tema importante, ya que la playa está involucrada en proyectos de conservación para proteger la vida marina.
Aunque no pude usar la EcoBonus Pass para actividades en la playa, fui testigo de cómo algunos operadores turísticos están implementando prácticas ecológicas, como el uso de botes con motores eléctricos que minimizan la contaminación en las aguas cristalinas. Ver cómo el sector turístico local está adoptando medidas para proteger sus recursos naturales me hizo sentir más conectado con el lugar, sabiendo que estamos siendo parte de un esfuerzo por preservar este paraíso natural.
Cena en Restaurante La Perla – Disfrutando de la gastronomía caribeña
Para la cena, decidí ir al Restaurante La Perla, uno de los más exclusivos en Cartagena, que se especializa en cocina caribeña con un toque gourmet. Este restaurante, además de ofrecer platos exquisitos, también tiene un compromiso con el medio ambiente, utilizando ingredientes locales y de temporada. Aquí, pude utilizar nuevamente mi EcoBonus Pass para obtener un descuento en mi cena. Disfruté de un arroz con mariscos frescos que estuvo de otro nivel, mientras reflexionaba sobre lo importante que es apoyar a lugares que hacen esfuerzos por reducir su huella ecológica.
El ambiente del restaurante era relajado, con vistas espectaculares al mar, y la decoración estaba inspirada en la naturaleza, utilizando materiales reciclados. Fue una experiencia perfecta para cerrar el día, sabiendo que mi elección no solo había sido deliciosa, sino también una forma de contribuir a la sostenibilidad del destino.
Día 4: Recorrido por el Mercado de Bazurto y un almuerzo ecológico
El siguiente día decidí visitar el Mercado de Bazurto, conocido por su diversidad de productos frescos y locales. Aunque es un mercado tradicionalmente bullicioso, lo que más me llamó la atención fue cómo algunos vendedores están adoptando prácticas sostenibles, como la venta de productos orgánicos y locales, y el uso de empaques reciclables.
Al medio día, me dirigí a un pequeño restaurante en la zona que promueve la gastronomía ecológica, llamado Café San Basilio. Aquí, pude disfrutar de un sancocho de pescado fresco con ingredientes orgánicos y locales, mientras disfrutaba de la conversación con los anfitriones que compartieron su visión sobre cómo los negocios pueden contribuir a la sostenibilidad en Cartagena. Aunque este restaurante no acepta la EcoBonus Pass, fue una excelente manera de apoyar a una empresa local que trabaja con principios ecológicos y me brindó una experiencia única.
Reflexión final: Cartagena como un destino responsable
A medida que mi estancia en Cartagena llega a su fin, no puedo dejar de pensar en cómo el turismo consciente y responsable puede hacer una gran diferencia. Aunque la EcoBonus Pass solo fue aceptada en algunos restaurantes durante mi viaje, me siento satisfecho de saber que muchas de mis decisiones, desde elegir restaurantes locales hasta apoyar iniciativas ecológicas, han contribuido a un turismo más responsable.
Cartagena es un destino increíble que ofrece una combinación perfecta de historia, cultura, playas y gastronomía, pero también es un lugar donde se están haciendo esfuerzos para preservar su belleza natural y su legado histórico. Mi viaje aquí ha sido una mezcla de placer y conciencia ecológica, y espero que más turistas elijan apoyar a negocios que promuevan la sostenibilidad, como los que encontré aquí.
Si alguna vez visitan Cartagena, les recomiendo que aprovechen el EcoBonus Pass en los restaurantes que lo aceptan, pero también recuerden explorar más allá de los destinos turísticos tradicionales y descubrir los pequeños negocios locales que hacen un esfuerzo por reducir su impacto ambiental. ¡Así podremos todos contribuir al cuidado de este hermoso destino y su gente!
Hasta aquí mi experiencia en Cartagena. No olviden seguirme en mis próximos destinos ecológicos y seguir apoyando el turismo responsable. ¡Nos vemos pronto en otro viaje lleno de aventuras y sostenibilidad!
Día 5: Explorando el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y la Isla Barú
Mi quinto día en Cartagena lo comencé temprano, tomando un bote hacia el Parque Nacional Natural Corales del Rosario, una de las áreas protegidas más impresionantes de la región. Este parque es famoso por sus aguas cristalinas y su rica biodiversidad marina, incluidos los coloridos arrecifes de coral que están siendo cuidadosamente conservados por las autoridades locales y organizaciones medioambientales.
A pesar de que en este tipo de actividades la EcoBonus Pass no es aceptada, fue increíble ver cómo los operadores turísticos que realizan los tours hacia el parque están comprometidos con la sostenibilidad. Utilizan botes con motores ecológicos y promueven prácticas responsables entre los turistas, como no tocar los corales y evitar el uso de plásticos en las excursiones.
Al llegar a la Isla Barú, un lugar conocido por su belleza natural y playas de arena blanca, fui testigo de un ambiente relajado y libre de las grandes multitudes que suelen invadir otros destinos turísticos más populares. Aquí, me quedé en un eco-hotel, que utiliza energía solar y otras medidas sostenibles para reducir su huella de carbono. Este tipo de alojamientos no solo ofrecen una estancia más ecológica, sino también la oportunidad de conectarse con la naturaleza de manera más profunda.
Almuerzo en Restaurante La Mulata – Un toque de la cocina local con conciencia ecológica
Para el almuerzo, me dirigí a un restaurante que ya me habían recomendado en Cartagena: La Mulata, un lugar acogedor donde la cocina típica de la región se encuentra con la sostenibilidad. Aquí pude disfrutar de un delicioso pescado frito con patacones y una ensalada fresca, todo preparado con ingredientes locales y orgánicos. Aunque la EcoBonus Pass no es aceptada en todos los lugares turísticos, pude usarla aquí y obtener un descuento en mi comida, lo que hizo mi experiencia aún más agradable.
Lo que más me impresionó de La Mulata fue su esfuerzo por promover una gastronomía consciente, trabajando directamente con los pescadores locales y pequeños agricultores para garantizar que los ingredientes fueran frescos, de temporada y sostenibles. No solo se trataba de un buen plato de comida, sino también de una manera de apoyar a las comunidades locales y proteger el medio ambiente.
Tarde: El Castillo de San Felipe de Barajas y un paseo por Getsemaní
Por la tarde, me dirigí a El Castillo de San Felipe de Barajas, una fortaleza histórica de Cartagena que data del siglo XVII. Mientras recorría este importante patrimonio cultural, me llamó la atención cómo el sitio está promoviendo la sostenibilidad al implementar tecnologías para conservar la estructura, reduciendo al mismo tiempo el impacto ambiental de los turistas. Aquí, aunque la EcoBonus Pass no es aceptada, la experiencia fue enriquecedora al aprender sobre la historia de Cartagena y las estrategias de conservación que están tomando lugar en este entorno histórico.
Después de visitar el castillo, pasé por Getsemaní, un barrio lleno de arte, cultura y vida local. Recorrí sus coloridas calles, y me encontré con varios negocios que están adoptando prácticas ecológicas, como el uso de materiales reciclados en su decoración y la venta de productos orgánicos y locales. Aunque no siempre pude usar la EcoBonus Pass en estos lugares, me sentí contento de ver cómo la conciencia ecológica está ganando terreno incluso en los barrios más tradicionales de la ciudad.
Cena en Restaurante La Perla – Una cena deliciosa con visión ecológica
Para la cena, volví a un restaurante que había conocido días atrás: La Perla. Esta vez, disfruté de un filete de atún con salsa de maracuyá, un plato fresco y lleno de sabores tropicales. La Perla se ha destacado por su enfoque sostenible, y me alegra ver cómo cada vez más restaurantes en Cartagena se están sumando a este movimiento. Aquí, una vez más, pude usar mi EcoBonus Pass para obtener un descuento, lo que hizo que la noche fuera aún más especial.
La Perla ha hecho un trabajo increíble al combinar el sabor auténtico de la cocina caribeña con un enfoque consciente hacia el medio ambiente. El restaurante, además de trabajar con productos locales y orgánicos, también implementa prácticas como la gestión de residuos y la reducción de su huella de carbono.
Reflexión final: Cartagena, un destino de turismo responsable y consciente
Mi tiempo en Cartagena me ha dejado una profunda impresión sobre la importancia de viajar de manera responsable. Aunque no en todos los lugares pude usar la EcoBonus Pass, sí pude experimentar de primera mano cómo el turismo consciente puede marcar una diferencia significativa. Desde apoyar a los restaurantes locales que promueven la sostenibilidad hasta explorar los hermosos parques naturales que están siendo cuidadosamente protegidos, este viaje me ha mostrado que el turismo no solo puede ser una fuente de disfrute, sino también una herramienta poderosa para promover el respeto por el medio ambiente.
A medida que más destinos turísticos se sumen a la iniciativa de reducir su impacto ecológico y ofrecer experiencias más responsables, podremos seguir disfrutando de estos lugares maravillosos, pero con el compromiso de protegerlos para las generaciones futuras. Cartagena es un ejemplo brillante de cómo el turismo y la sostenibilidad pueden ir de la mano, y me siento agradecido de haber sido parte de esa experiencia.
¡Gracias por seguirme en este viaje! Estoy emocionado de continuar explorando más destinos que promuevan la sostenibilidad y el turismo responsable. ¡Nos vemos en el siguiente vlog!